- «Un anciano y bondadoso mago decide darle una lección a su despiadado hijo haciéndole probar las miserias humanas de su vecindario. Al joven mago se le despierta la conciencia y accede a emplear la magia en beneficio de sus vecinos muggles.»
- —Nota de Albus Dumbledore sobre este cuento.[fuente]
Una ilustración de este cuento.
El Mago y el Cazo Saltarín es una de las historias de la colección de cuentos de hadas mágicos del libro Los Cuentos de Beedle el Bardo, escrito por Beedle el Bardo.[1]
Hay algunas versiones de esta historia, una es la original de Beedle que describe las relaciones amistosas entre magos y muggles, y la otra es una historia revisada contada después de que la persecución de magos y brujas por parte de muggles comenzara en Europa durante la década de 1400. [1]
Durante este tiempo de hostilidad, la comunidad mágica comenzó a destruir las versiones originales de este cuento para los muggles y creó una nueva historia anti-muggle. Esta última versión es principalmente la que se les cuenta a los niños hasta el día de hoy, especialmente por los padres anti-muggles. El original, si alguna vez lo leen, suele ser una gran sorpresa.[2]
Beatrix Bloxam, quien reescribió muchos cuentos para niños para que fueran más saludables, proporcionó su propia versión del cuento en una fecha posterior pero reescrito de forma "saludable" para los niños.
Argumento[]
Ilustración sobre el mago y el cazo saltarín
Esta historia trata sobre el legado de un viejo mago que, en su generosidad, usa su magia para ayudar a los muggles de su aldea. En lugar de admitir que es un mago, disfraza su magia pretendiendo preparar maravillosas medicinas en un viejo caldero. A su muerte, deja todas sus pertenencias a su único hijo, quien no tiene la generosidad o simpatía de su padre hacia los no magos, y no se acerca a su habilidad en la magia. Después de la muerte de su padre, el hijo encuentra la olla y una sola zapatilla dentro, junto con una nota de su padre que dice: "Con la gran esperanza, hijo mío, de que nunca necesitarás esto". [1]
Amargado porque su padre no le dejo más que una olla, y por despreciar a los muggles de su aldea, el hijo del anciano cierra la puerta a toda persona que le pide ayuda. La primera que busca su ayuda es una anciana cuya nieta está plagada de verrugas. Cerrando la puerta a la anciana, el hijo escucha un chasquido en la cocina y ve que su olla ha crecido un pie y un caso grave de verrugas.
La joven madre buscando ayuda.
El siguiente en buscar su ayuda es un anciano, cuyo burro se ha perdido y no puede ir sin él al mercado a buscar comida para su familia hambrienta. El hijo también le cierra la puerta y la olla empieza a hacer sonidos como de burro.[1]
Una mujer joven llega sollozando a la puerta, esperando una cura para su bebé enfermo. Una vez más, el hijo ignora sus súplicas y le cierra la puerta. Suceden algunos incidentes similares más, hasta que el hijo finalmente se da por vencido y llama a todos los vecinos para ofrecerles ayuda. A medida que los problemas de la gente se desvanecen, la olla se vacía, hasta que por fin aparece la misteriosa zapatilla, una que se adapta perfectamente al pie de la olla ahora silenciosa, y los dos juntos caminan hacia el atardecer.[1]
Argumento de cuento alternativo[]

Las versiones posteriores de esta historia publicadas después de que comenzara la persecución muggle de magos y brujas fueron mucho más beligerantes y punitivas contra los muggles.[1]
La Olla del Salto protege a un mago inocente de una turba de muggles. Los ahuyenta de su cabaña, los atrapa y se los traga enteros. Al final, el mago se gana la promesa de los aldeanos restantes de que no perturbarán sus esfuerzos por practicar la magia. A cambio, el mago ordena a la olla que regurgite a sus víctimas. la olla lo hace, y los muggles salen enteros, aunque ligeramente destrozados.[1]
Versión de Beatrix Bloxam[]
Al oponerse a "su morboso interés por los temas más escabrosos", el párrafo final de Beatrix Bloxam de su versión dice:
- «Entonces el cacito dorado se puso a bailar, feliz —¡yupi, yupi, yupi!—, con sus rosados piececillos. El pequeño Willykins había curado el dolor de tripita a todas las muñequitas, y el cacito estaba tan contento que se llenó de caramelos para el pequeño Willykins y las muñequitas.
—¡Pero no olvidéis lavaros los dientecitos! —gritó el cazo.
Y el pequeño Willykins cubrió de besos al cazo saltarín y le prometió que siempre ayudaría a las muñequitas y que nunca volvería a ser tan gruñón.» - —Final alternativo de Beatrix Bloxam.[fuente]
Se dice que esta re-autoría del cuento ha tenido la misma respuesta de generaciones de niños mágicos: arcadas incontrolables y una exigencia de que el libro se desprenda inmediatamente.[2]
Frases celebres del cuento[]
- "Con la sincera esperanza, hijo mío, de que nunca la necesites" - Anciano Bondadoso
- "¡Me importan un rábano las verrugas de su nieta!." - Hijo
- "¡Cataplum, Cataplum, Cataplum!."
- "¡Pues yo tengo hambre ahora!." - Hijo
- "Pero el mago le cerró la puerta en las narices"
- "El Mago hizo cuanto pudo en cada una de las casas donde alguien padecía alguna dolencia o aflicción."
- "A partir de ese día, el mago ayudó a los vecinos como había hecho su padre, por temor a que el cazo se quitara la zapatilla y empezara a brincar otra vez."
Comentarios sobre el cuento[]
Algunos Magos influyentes de la época como Brutus Malfoy, director de el Brujo en Guerra, un periódico anti-muggles, contribuyeron a perpetuar el estereotipo de quienes respetaban a los muggles eran tan poco mágicos como los squib. En 1675, Malfoy escribió:
- «Podemos afirmar con certeza que todo mago que simpatice con la sociedad de los muggles tiene una inteligencia pobre y una magia tan débil y lamentable que sólo puede sentirse superior cuando se encuentra rodeado de porqueros muggles.[...] No existe una señal más indudable de magia débil que tener debilidad por los seres no mágicos y codearse con ellos [...]»
- —Opinión de Brutus Malfoy sobre el cuento.[fuente]
Beatrix Bloxman (1794-1910), la autora de los infames Cuentos para leer bajo una Seta, creía que los Los cuentos de Beedle el Bardo eran prejudiciales para los niños por lo que ella llamaba "morboso interés por los temas más escabrosos, como la muerte, la enfermedad, el crimen, la magia siniestra, personajes desagradables, y las más repugnantes efusiones y erupciones corporales".[2] Bloxman tomó una serie de antiguas historias, entre ellas algunas de Beedle, y las reescribió de acuerdo con sus ideales, los cuales, según su parecer, "llenaban de las mentes puras de nuestros angelitos con pensamientos saludables y felices, manteniendo su dulce sueño libre de pesadillas y protegiendo la preciosa flor de su inocencia".[2]
Además Albus Dumbledore también dejó algunas notas sobre este cuento, las cuales dicen así:
- «Un anciano y bondadoso mago decide darle una lección a su despiadado hijo haciéndole probar las miserias humanas de su vecindario. Al joven mago se le despierta la conciencia y accede a emplear la magia en beneficio de sus vecinos muggles. Una fábula sencilla y reconfortante, o ¿Una historia pro-muggles en que un padre que respeta a los muggles supera en magia a un hijo que los desprecia? Resulta asombroso que sobreviviera alguna copia de la versión original de este cuento, que no las arrojaran todas a las llamas. Beedle no sintonizaba mucho con sus contemporáneos al predicar un mensaje de amor fraternal hacia los muggles. A principios del siglo XV, la persecución de magos y brujas se estaba agudizando en toda Europa. Muchos miembros de la comunidad mágica creían, y no sin motivos, que ofrecerse para lanzar un hechizo al enfermizo cerdo del vecino muggle equivalía a recoger arreglen sin nosotros!», era el lema de entonces, y los magos fueron distanciándose cada vez más de sus hermanos no mágicos, tendencia que culminó con la creación del Estatuto Internacional del Secreto de los Brujos en 1689, año en que la raza mágica decidió pasar a la clandestinidad. Pero los niños son niños, y el grotesco cazo saltarín había subyugado su imaginación. La solución consistía en conservar el caldero verrugoso y eliminar el contenido pro-muggles, por lo que hacia mediados del siglo XVI circulaba otra versión entre las familias de magos. En la historia revisada, el cazo saltarín que lo amenazan provistos de antorchas y horquetas; los persigue, los aleja de la casa del mago, los atrapa y se los traga enteros. Al final de la historia, para cuando el cazo se ha comido a todos sus vecinos, el mago obtiene de los pocos aldeanos supervivientes la promesa de dejarlo en paz para que practique su magia. A cambio, el mago ordena al cazo que entregue a sus víctimas; éste obedece y las regurgita, y los aldeanos salen sólo ligeramente magullados. Incluso hoy en día, a algunos niños magos sus padres (generalmente anti-muggles) sólo les cuentan la versión revisada de la historia; y cuando leen la original, si es que algún día llegan a leerla, se pro-muggles no era la única razón por la que «El mago y el cazo saltarín» despertaba tanta ira. A medida que las cazas de brujas se iban volviendo más violentas, las familias de magos empezaron a llevar una doble vida y utilizaban encantamientos de ocultación para protegerse.»
- —Opinión de Albus Dumbledore sobre el cuento[fuente]
Detrás de escena[]
- En una entrevista, JK Rowling explicó que "El Mago y el Cazo Saltarín es una especie de moral, en realidad, es para enseñar a las brujas y magos jóvenes que deben usar su magia de manera altruista".[3]
Apariciones[]
- Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Primera Mención)
- Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1 (Solo mencionado/a)
- Los Cuentos de Beedle el Bardo (Primera Aparición)
- El arte de Harry Potter Mini libro de diseño gráfico
Notas y referencias[]
- ↑ 1,0 1,1 1,2 1,3 1,4 1,5 1,6 Los Cuentos de Beedle el Bardo - "El mago y el cazo saltarín"
- ↑ 2,0 2,1 2,2 2,3 Los Cuentos de Beedle el Bardo - "El mago y el cazo saltarín" - Notas de Albus Dumbledore
- ↑ El Caldero Chorreante - PotterCast #265 - Entrevista a J.K. Rowling
